La Tarjeta Visa Premier de Cajamar ya no se comercializa. El emisor la retiró de su catálogo en agosto de 2026 y su ficha apunta a Crédeti como el producto que ocupa hoy su lugar. Este análisis se dirige, por tanto, a quien todavía la lleva en la cartera y quiere saber qué está pagando: 60 € de cuota anual, un 6,5 % por sacar efectivo a crédito y un 3 % en compras fuera de la zona euro. Nuestro veredicto en una frase: era una tarjeta «premium» cara para lo que devolvía, y hoy solo merece conocerse para decidir si conviene conservarla o cancelarla.

Qué es esta tarjeta

La Tarjeta Visa Premier era el producto de gama alta del Grupo Cooperativo Cajamar, cuya entidad cabecera es Cajamar Caja Rural. Funcionaba sobre la red Visa, con la aceptación internacional en comercios y cajeros que eso implica, y estaba encuadrada en la categoría Premium: el escalón superior de la oferta de tarjetas de la cooperativa, por encima de las tarjetas de crédito clásicas.

Su planteamiento comercial era el clásico de una tarjeta de crédito de banca tradicional: una sola tarjeta física con la que liquidar el total a fin de mes o aplazar el gasto, un paquete de seguros asociados y, como argumento diferencial de la gama, acceso a salas VIP de aeropuerto. Nada de programa de puntos ni de millas: la ficha del producto es explícita en que no había programa de recompensas, y tampoco recogía devolución de compras.

En equipamiento tecnológico estaba al día: contactless, compatible con Apple Pay y Google Pay, con posibilidad de tarjeta virtual para compras por internet y operativa con Bizum. Nuestro comparador le asignó una valoración de 4 sobre 5, apoyada en la solvencia del emisor y en el paquete de seguros; conviene leerla en su contexto, porque la relación entre lo que costaba y lo que documentaba públicamente es el punto más débil de la ficha.

Cuota anual y costes reales

El coste fijo era de 60 € al año para el titular, cargados de una sola vez: no había cuota mensual. Es una cifra intermedia en el segmento premium español, más contenida que la de la gran banca, pero que aquí es coste puro: sin devolución de compras, sin puntos y sin millas, nada la compensa de forma estructural. Son 5 € al mes que el titular debe justificar con el uso real que haga de los seguros y de las salas VIP.

Sobre el primer año no hay letra pequeña favorable: la ficha registra la misma cuota de 60 € en el ejercicio inicial, sin promoción de bienvenida ni exención de arranque. Tampoco consta ninguna vía de exención por nómina, por consumo o por número de recibos domiciliados, un mecanismo muy habitual en el mercado español y cuya ausencia aquí penaliza al cliente vinculado, que en otras entidades se ahorraría la cuota íntegra.

Donde el producto se encarece de verdad es en el uso puntual. La disposición de efectivo a crédito en cajeros ajenos al Grupo Cajamar costaba un 6,5 %, con un mínimo de 6,50 €: sacar 300 € supone 19,50 € de comisión antes de cualquier interés, y sacar 100 € supone 6,50 €, es decir, el mínimo se come exactamente el mismo 6,5 %. Es de las comisiones de efectivo más duras que hemos registrado en el mercado español. En moneda distinta del euro, la comisión de cambio era del 3 %, con un mínimo de 2 € fuera de la zona euro: una compra de 400 € en libras se convierte en 12 € adicionales. Para una tarjeta que se vendía con acceso a salas VIP —es decir, orientada a quien viaja—, cobrar un 3 % en divisa es una contradicción difícil de defender.

El punto favorable está en el impago: la ficha recoge 0 € por reclamación de recibos impagados, un concepto que otros emisores españoles facturan a decenas de euros. Nuestra auditoría clasifica el bloque de comisiones como parcialmente verificado, así que ese dato —como el resto— debe contrastarse en el folleto de tarifas oficial.

ConceptoCoste
Cuota anual del titular60 € al año
Cuota del primer año60 €: la ficha no recoge promoción de bienvenida ni exención inicial
Cuota mensualNo se aplica: el cargo es anual y se pasa de una sola vez
Exención por nómina o consumoNo consta ninguna en la ficha del producto
Tarjeta adicional o beneficiariaNo consta en la ficha: debe consultarse en el folleto de tarifas oficial
Disposición de efectivo a crédito, fuera del Grupo Cajamar6,5 %, con un mínimo de 6,50 €
Disposición de efectivo en cajeros del Grupo CajamarLa ficha solo documenta la comisión fuera del grupo: la condición en cajeros propios debe consultarse en el folleto de tarifas oficial
Compras y disposiciones en moneda distinta del euro3 %, con un mínimo de 2 €, fuera de la zona euro
Reclamación de recibos impagados0 € según el epígrafe de tarifas recogido en nuestra ficha
TIN y TAE del pago aplazadoCajamar no los publica en la ficha del producto: deben pedirse por escrito al emisor
Días sin interesesEl emisor no publica ningún plazo: debe confirmarse en el contrato
Límite de créditoEl emisor no publica importe mínimo ni máximo: se fija tras el estudio del expediente

TAE, TIN y pago aplazado

Aquí está el problema serio de esta tarjeta, y no es un matiz técnico. Cajamar no publica ni el TIN ni la TAE del pago aplazado de la Visa Premier. Tampoco publica cuántos días sin intereses ofrece el pago a fin de mes. Dicho de otro modo: la entidad comercializaba una tarjeta con opción de aplazamiento sin exponer en su ficha de producto el precio de ese aplazamiento. Por esa razón este análisis no incluye ningún ejemplo numérico de financiación: cualquier cifra que escribiéramos sería inventada, y un comparador que se inventa un tipo de interés no sirve para nada.

Lo que sí podemos decir es qué hay que exigir. Quien conserve la tarjeta y esté usando —o piense usar— la modalidad aplazada debe pedir al emisor, por escrito, el TIN aplicado, la TAE resultante, la cuota mensual mínima y el cuadro de amortización. Esos datos aparecen en el contrato firmado y en el folleto de tarifas oficial, y son la única fuente válida. Conviene además aclarar si el pago a fin de mes está realmente libre de intereses y durante cuántos días, porque tampoco es un dato publicado y no se puede presuponer.

Hay que insistir en un punto que se malinterpreta a menudo: en España no existe un tipo máximo legal de TAE para tarjetas de crédito. Ninguna cifra es ilegal por sí misma. El marco de referencia es la Ley de Represión de la Usura y la doctrina del Tribunal Supremo sobre las tarjetas revolving, que compara el interés pactado con el tipo medio de ese mismo tipo de operación según las estadísticas del Banco de España y declara nulos los que resulten notablemente superiores y desproporcionados. Es un control caso a caso, posterior y judicial: no un límite que la entidad tenga prefijado.

De ahí la recomendación práctica. Si el aplazamiento funciona en modalidad revolving —cuota fija mensual que se recompone conforme se amortiza—, la deuda puede prolongarse años y los intereses acumulados superar el importe comprado. Con el tipo sin publicar, la única defensa del titular es fijar el pago total a fin de mes como modalidad por defecto y exigir un extracto que desglose intereses. Esta es una tarjeta que obliga a leer el contrato entero, no el folleto comercial.

Ventajas principales

La ventaja más tangible era el paquete de seguros. La ficha del producto recoge cuatro coberturas asociadas a la tarjeta: asistencia en viaje, protección de compras, seguro por uso fraudulento de la tarjeta y pérdida de equipaje. Es un conjunto razonable para una gama premium de banca cooperativa. Ahora bien, nuestra auditoría marca este bloque como no verificado contra documento de póliza oficial, y lo que no aparece por ningún lado son los capitales asegurados, las franquicias, las exclusiones y las condiciones de activación —en muchas tarjetas la cobertura solo se activa si el viaje se ha pagado con la propia tarjeta—. Sin esos límites, un seguro es un titular, no una prestación cuantificable. Cualquier titular que cuente con estas coberturas debería pedir el condicionado completo antes de confiar en ellas.

El segundo argumento de gama era el acceso a salas VIP de aeropuerto, que la ficha confirma. También aquí falta lo esencial: no se publica a qué programa pertenece, cuántas visitas anuales incluye, si el acompañante entra y si hay coste por acceso. Es una ventaja real pero indeterminada, y por eso no puede usarse para justificar por sí sola la cuota.

En medios de pago el producto no tenía carencias: contactless, Apple Pay, Google Pay, tarjeta virtual para comercio electrónico y compatibilidad con Bizum. Sumado a la aceptación universal de la red Visa, la operativa diaria era cómoda dentro y fuera de España, con la salvedad ya comentada del 3 % en divisa.

Y hay que decir con claridad lo que no aportaba, porque en una tarjeta de 60 € anuales pesa tanto como lo que sí: ningún programa de puntos ni de millas, ninguna devolución de compras y ningún descuento recurrente. Todo el retorno del producto dependía de dos prestaciones —seguros y salas— cuyo alcance exacto el emisor nunca publicó.

Qué requisitos exigía para solicitarla

Cajamar no publicaba una lista formal de requisitos para esta tarjeta, y conviene decirlo antes de la tabla: lo que sigue combina el único dato de la ficha —la mayoría de edad— con nuestro análisis editorial del producto, no con condiciones oficiales del emisor.

El punto más importante es el de los ingresos: el banco no publica ninguna cifra de ingresos mínimos. Cero no significa aquí «sin requisito»: significa que no hay dato. En la práctica española, la aprobación de una tarjeta de crédito premium depende del análisis de riesgo de la entidad, que valora el historial de endeudamiento del solicitante en la CIRBE del Banco de España, su capacidad de pago y la estabilidad de su fuente de ingresos. Lo mismo ocurre con el límite de crédito: no hay importe mínimo ni máximo publicado, se fija tras el estudio del expediente.

Por el posicionamiento del producto y por tratarse de una entidad cooperativa que trabaja sobre su propia base de socios y clientes, nuestro análisis concluye que en la práctica se exigía ser cliente de Cajamar con una cuenta activa y acreditar solvencia. Es una lectura editorial razonable, no un requisito publicado, y así debe tomarse.

RequisitoCondición
EdadSer mayor de edad. Cajamar no publica un umbral específico para este producto
Ingresos mínimosEl banco no publica ninguna cifra. La aprobación dependía del análisis de riesgo: CIRBE del Banco de España, capacidad de pago y estabilidad laboral
Límite de créditoSin importe mínimo ni máximo publicado: se fijaba tras el estudio del expediente
Vinculación con la entidadNo publicada. Nuestro análisis apunta a que se exigía cuenta activa en Cajamar, pero debe confirmarse con el emisor
DocumentaciónNo detallada por el emisor. Lo habitual es DNI o NIE, justificante de ingresos y datos de la cuenta de cargo
DisponibilidadRetirada del catálogo en agosto de 2026: no admite nuevas solicitudes

Puntos fuertes y débiles

Nuestra lectura, con criterio propio y sin repetir el argumentario comercial:

  • A favor: la cuota es contenida para su categoría. Sesenta euros anuales están por debajo de lo que cobran otras tarjetas premium españolas, y para un cliente de banca cooperativa la barrera de entrada era razonable.
  • A favor: 0 € por reclamación de recibos impagados. En un mercado donde ese concepto se factura habitualmente a decenas de euros por recibo, es una condición netamente favorable al cliente y merece reconocerse.
  • A favor: equipamiento digital completo. Apple Pay, Google Pay, tarjeta virtual, contactless y Bizum, sin agujeros funcionales.
  • En contra: opacidad en el precio del crédito. Comercializar una tarjeta con pago aplazado sin publicar TIN ni TAE es, para nosotros, el defecto más grave de esta ficha. Impide comparar y obliga al cliente a firmar para enterarse.
  • En contra: 6,5 % con mínimo de 6,50 € por sacar efectivo. Una de las comisiones de disposición más caras que hemos registrado en España.
  • En contra: 3 % en divisa en una tarjeta orientada a viajar. Choca frontalmente con el acceso a salas VIP que se usaba como reclamo.
  • En contra: cero retorno estructural. Sin puntos, sin millas y sin devolución de compras, la cuota no se recupera por uso.
  • En contra: prestaciones sin cifrar. Seguros sin capitales publicados y salas VIP sin número de accesos: dos ventajas que no se pueden valorar en euros.

Para quién merece la pena (y para quién no)

Como la tarjeta ya no se contrata, la pregunta útil ha cambiado: no es a quién le conviene pedirla, sino a qué titular le sigue compensando conservarla mientras el emisor la mantenga operativa. Tres perfiles concretos:

El socio de Cajamar que viaja dos o tres veces al año y liquida el recibo entero. Es el único caso en que los 60 € pueden defenderse. Si utiliza de verdad la asistencia en viaje y entra alguna vez en la sala VIP, el coste se amortiza. La condición previa es haber pedido el condicionado de los seguros y saber cuántos accesos incluye: si al hacer ese ejercicio descubre que las coberturas son mínimas, la cuenta deja de salir y conviene plantearse la baja.

El titular que viaja fuera de la zona euro o saca efectivo con frecuencia. Aquí no compensa, y no es una cuestión de matices. Un 3 % en cada compra en divisa y un 6,5 % con mínimo de 6,50 € en cada disposición convierten esta tarjeta en una de las peores compañeras de viaje posibles. Para ese uso, en el mercado español hay tarjetas sin comisión de cambio y con retiradas en cajero mucho más baratas, varias de ellas sin cuota anual.

El titular que aplaza el pago mes a mes. Es el perfil de mayor riesgo. Sin TIN ni TAE publicados, quien financia está pagando un precio que no ha podido comparar con el de ningún competidor. Nuestra recomendación es inequívoca: pedir el tipo por escrito, revisar si el saldo funciona en modalidad revolving y, si es así, cancelar el aplazamiento cuanto antes o amortizar la deuda con un crédito más barato.

Y un cuarto caso que aparece más de lo que parece: quien tiene la tarjeta guardada y no la usa. La cuota anual se sigue cargando esté o no activa la tarjeta. Si no hay uso, no hay razón para pagar 60 € al año.

Ya no se puede contratar: qué hacer si usted ya la tiene

La Visa Premier fue retirada del catálogo de Cajamar en agosto de 2026 y no admite nuevas solicitudes. Nuestra ficha señala Crédeti como el producto que la sustituye en la oferta del grupo; no publicamos aquí sus condiciones porque no forman parte de los datos auditados de este análisis.

Si usted es titular, la tarjeta puede seguir funcionando con normalidad hasta su caducidad o hasta que el emisor comunique lo contrario. Estos son los pasos que recomendamos, por orden:

  • Pedir por escrito el TIN y la TAE aplicados a su contrato, junto con el detalle del pago aplazado si lo tiene activo.
  • Solicitar el condicionado de los seguros y la información del programa de salas VIP: capitales, exclusiones y número de accesos incluidos.
  • Confirmar el calendario de la cuota de 60 € y en qué fecha se cargará el próximo ejercicio, para decidir antes de que se devengue.
  • Preguntar qué ocurre a la renovación: si la tarjeta se prorroga en sus términos actuales o el emisor la migrará a otro producto, y con qué condiciones.
  • Antes de cancelar, revisar las suscripciones y domiciliaciones asociadas a la tarjeta para no dejar recibos colgando.

Las condiciones vigentes de su contrato deben consultarse en el folleto de tarifas oficial y en la información del emisor, disponible en la página de Cajamar dedicada a la Tarjeta Visa Premier. Si la respuesta del banco no le resulta satisfactoria, puede reclamar ante su Servicio de Atención al Cliente y, agotada esa vía, ante el Departamento de Conducta de Entidades del Banco de España.

Conclusión editorial

La Tarjeta Visa Premier de Cajamar fue una premium discreta: cuota contenida para su gama, seguros de viaje, salas VIP y una comisión de reclamación de impagados en 0 € que la mayoría de sus competidoras no ofrece. Para el socio de la cooperativa que pagaba el recibo íntegro cada mes y viajaba de vez en cuando, era una tarjeta perfectamente usable.

Pero un comparador tiene que señalar lo que falla, y aquí falla lo importante. Un producto de crédito que se vende con pago aplazado y no publica ni el TIN ni la TAE deja al cliente sin la única cifra que permite comparar; a eso se suman un 6,5 % por sacar efectivo, un 3 % en divisa en una tarjeta pensada para viajar y unas prestaciones —seguros y salas— cuyo alcance nunca se cuantificó. Con la tarjeta ya fuera del catálogo desde agosto de 2026, nuestra recomendación al titular actual es sencilla: pida por escrito el tipo de interés y el condicionado de los seguros, calcule si realmente usa lo que paga y, si la respuesta es que no, deje de pagar 60 € al año por una tarjeta que su propio emisor ya ha dejado atrás.

Análisis actualizado en agosto de 2026 a partir del folleto de tarifas oficial y de las condiciones publicadas por el emisor.