La Tarjeta WiZink Click es la Mastercard Classic de WiZink Bank para quien quiere una tarjeta de crédito sin pagar nada por tenerla: cero euros de emisión y cero de mantenimiento, sin necesidad de ser cliente del banco ni de cambiar la domiciliación de la nómina. Nuestro veredicto: como medio de pago liquidado a fin de mes es una opción sólida y realmente gratuita; en cuanto se activa el aplazamiento, con una TAE del 23,85 %, se convierte en un producto caro que hay que usar con la calculadora delante.

Qué es esta tarjeta

La WiZink Click la emite WiZink Bank, S.A.U. y opera sobre la red Mastercard. Su categoría es Classic, el escalón de entrada del catálogo: no es una tarjeta premium ni de recompensas, no da acceso a salas VIP de aeropuerto y no devuelve un porcentaje de tus compras.

Lo que la distingue en el mercado español no es lo que ofrece, sino lo que no exige. Según los requisitos que recoge su ficha, no es necesario ser cliente de WiZink ni cambiar de banco: la tarjeta no va atada a una cuenta corriente propia, no obliga a domiciliar ingresos ni a contratar seguros para mantener el precio. Frente a las tarjetas de la banca tradicional, donde el «0 € de cuota» casi siempre es la recompensa por vincularse, aquí el coste de tenencia es cero sin contrapartidas.

El producto funciona en dos modalidades. Puedes liquidar el total a fin de mes, en cuyo caso las compras no generan intereses, o pasar el importe a pago aplazado, el mecanismo revolving por el que WiZink es conocida en España. La app permite elegir entre pagar una cantidad fija cada mes o el total, y ofrece una función que no es habitual en el segmento: encender y apagar la tarjeta desde el móvil para bloquear pagos cuando no la estás usando.

En el uso diario cumple con lo esperable en 2026: contactless, tarjeta virtual para compras online, compatibilidad con Apple Pay y Google Pay, y Bizum.

Cuota anual y costes reales

La primera línea del folleto es la buena: ni comisión de emisión ni comisión de mantenimiento. Cero euros el primer año y cero los siguientes, sin condiciones de gasto ni de vinculación. En un mercado donde muchas tarjetas «gratuitas» solo lo son si gastas un mínimo al año, esto es una ventaja real y verificable.

El coste, sin embargo, no está en tenerla: está en usarla de determinadas maneras. La disposición de efectivo cuesta un 4,5 % con un mínimo de 5 €, y a eso se suma el 100 % de la comisión que cobre el cajero ajeno. Ese mínimo hace que las retiradas pequeñas sean desproporcionadamente caras: sacar 50 € cuesta 5 € solo en comisión de la tarjeta, un 10 % del importe, antes de contar lo que cobre el cajero y los intereses que empiezan a correr. Es la línea de la tabla que más dinero le ha costado históricamente a los usuarios de tarjetas de este tipo.

El segundo coste que conviene mirar es el 3,7 % por cambio de divisa. Es una cifra alta para el estándar actual del mercado, donde varios emisores digitales aplican el tipo de cambio interbancario sin recargo. Traducido: 1.000 € de compras en libras o en dólares durante un viaje se convierten en 37 € de comisión que no verás hasta que llegue el extracto. Si viajas fuera de la zona euro con cierta frecuencia, esta no es tu tarjeta para pagar allí.

ConceptoCoste
Comisión de emisión0 €
Cuota anual de mantenimiento0 €
Cuota mensual0 €
Disposición de efectivo4,5 %, mínimo 5 € (más el 100 % de la comisión del cajero ajeno)
Cambio de divisa3,7 %
Comisión por impago30 € el primer periodo de facturación impagado; 42 € los sucesivos
TIN del pago aplazado21,58 %
TAE del pago aplazado23,85 %
Comisión de apertura de los Servicios Adicionales de Pago AplazadoHasta 60 € (el plan de 3 meses para compras de 85 € a 1.000 € es sin comisión)
Límite de créditoWiZink no publica el importe mínimo ni el máximo

Dos avisos sobre esta tabla. El primero: la comisión por impago escala de 30 € a 42 € a partir del segundo periodo, de modo que un descuido de dos meses cuesta 72 € en comisiones además de los intereses. El segundo: la comisión de apertura de hasta 60 € de los Servicios Adicionales de Pago Aplazado es un importe fijo, y un importe fijo pesa mucho más cuanto menor sea la cantidad que aplazas. La cifra exacta que se aplica a cada plan debe consultarse en el folleto de tarifas oficial antes de contratarlo.

TAE, TIN y pago aplazado

El TIN del pago aplazado es del 21,58 % y la TAE, del 23,85 %. El TIN es el tipo nominal, el porcentaje puro que se aplica al saldo; la TAE incorpora además la capitalización y las comisiones asociadas, y es la única cifra que sirve para comparar tarjetas entre sí. La diferencia de más de dos puntos entre una y otra no es un detalle contable: es dinero.

Un 21,58 % nominal equivale a algo menos de un 1,8 % mensual sobre el saldo pendiente. Con 1.000 € aplazados, el primer recibo incluye unos 18 € solo de intereses. Si pagas 100 € al mes, tardarás alrededor de doce meses en saldar la deuda y habrás pagado en torno a 112 € de intereses. Si bajas la cuota a 50 € al mes —justo lo que invita a hacer el mecanismo revolving—, la devolución se estira a unos 26 meses y los intereses suben a cerca de 250 €: una cuarta parte de lo que compraste, añadida al precio. Son cálculos nuestros a partir del TIN de la ficha, con amortización mensual y sin comisiones añadidas; el cuadro real depende de las fechas de cargo y de las condiciones que firmes, así que la referencia válida es siempre la información precontractual del banco.

Dicho de la forma más simple: mantener 1.000 € de deuda durante doce meses con una TAE del 23,85 % cuesta unos 238,50 €. Esa es la magnitud a la que hay que enfrentarse antes de marcar la casilla del aplazamiento.

Conviene aclarar un punto legal que se repite mal. En España no existe un tipo máximo legal de TAE para tarjetas de crédito. La referencia es la Ley de Represión de la Usura y la jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre revolving, que compara el tipo aplicado con el tipo medio del segmento publicado por el Banco de España y valora si la diferencia es notablemente superior. No corresponde a un comparador declarar usurario ningún tipo concreto; sí corresponde advertir de que este producto pertenece al segmento que ha generado más litigios en España en la última década.

Frente a todo lo anterior, hay una alternativa dentro de la propia tarjeta que sí sale a cuenta: el plan de 3 meses sin intereses ni comisiones para compras de 85 € a 1.000 €. Una compra de 600 € repartida en tres cuotas de 200 € cuesta exactamente 600 €. Es la única forma de aplazar con esta tarjeta que no encarece la compra.

Sobre el pago total a fin de mes, la ficha confirma que no genera intereses, pero WiZink no publica el número de días de financiación gratuita, que en cualquier tarjeta depende de en qué momento del ciclo de facturación se hace la compra. Si ese dato te importa, pídelo por escrito.

Ventajas principales

La ventaja principal es la más aburrida y la más sólida: no cuesta nada tenerla. Una tarjeta de crédito a coste cero, sin vinculación y sin gasto mínimo, es una herramienta útil aunque solo la uses de forma esporádica: para reservar un hotel, para separar los gastos online de tu cuenta principal o como respaldo si tu tarjeta habitual falla.

La segunda es el control. Poder encender y apagar la tarjeta desde la app es una función de seguridad que reduce la superficie de fraude a casi nada cuando no la estás usando, y que en el segmento Classic no es tan común como debería. Se complementa con la tarjeta virtual para compras online, que evita exponer el número físico en comercios de confianza dudosa.

En pagos móviles está bien resuelta: funciona con Apple Pay y Google Pay, admite contactless y es compatible con Bizum. Nada extraordinario, pero tampoco faltan piezas.

En cuanto a seguros, la tarjeta incluye tres coberturas sin coste añadido: asistencia en viaje en el extranjero, accidentes en transporte público y en vehículos de alquiler y protección de ciberseguridad con defensa jurídica frente al fraude digital. Esta última es la más interesante del paquete, porque es una cobertura que las tarjetas Classic no suelen traer. Ahora bien, la ficha no detalla capitales asegurados, franquicias ni exclusiones, y en los seguros de tarjeta esos tres datos son el producto entero: sin ellos no se puede saber si la cobertura sirve. Hay que leer las condiciones de la póliza, no el titular.

Y lo que no tiene, dicho sin rodeos: no ofrece cashback, no tiene programa de puntos y no da acceso a salas VIP. Cada euro que gastes con ella no te devuelve nada. Si tu criterio para elegir tarjeta es la recompensa por gasto, esta se queda fuera de la lista en el primer filtro.

Requisitos para solicitarla

WiZink es de las entidades más parcas a la hora de publicar requisitos. Lo que sí consta es que no hace falta ser cliente del banco ni cambiar de banco y que la concesión está sujeta a aprobación.

Sobre ingresos mínimos, el banco no publica ninguna cifra. Cualquier importe que encuentres citado como «renta mínima» de esta tarjeta no procede de WiZink. La aprobación depende del análisis de riesgo del emisor: tu historial de deuda en la CIRBE del Banco de España, tu capacidad de pago frente a las obligaciones que ya tengas y la estabilidad de tus ingresos. Tampoco publica el límite de crédito, ni el mínimo ni el máximo: es una decisión individual que conocerás cuando te comuniquen la resolución.

RequisitoCondición
Edad mínima18 años
Ser cliente de WiZinkNo es necesario
Cambiar de banco o domiciliar la nóminaNo es necesario
Ingresos mínimosEl banco no publica ninguna cifra; la aprobación depende del análisis de riesgo
Límite de créditoNo publicado; se fija de forma individual
ConcesiónSujeta a aprobación por parte del banco

Que un banco no publique sus criterios no es ilegal ni inusual, pero sí es un dato: significa que no puedes saber de antemano si encajas ni con qué límite trabajarás. Pide la información precontractual y el folleto de tarifas antes de firmar, no después.

Puntos fuertes y débiles

Lo que hace bien. El coste de tenencia es honesto: cero es cero, sin letra pequeña de vinculación ni de gasto mínimo, y eso es más de lo que puede decir buena parte del mercado. El acceso es abierto, sin obligar a mover la nómina. El control desde la app —encender y apagar la tarjeta, tarjeta virtual— está por encima de lo que ofrece su categoría. Y el plan de 3 meses sin intereses ni comisiones para compras de 85 € a 1.000 € es una vía de financiación genuinamente gratuita, siempre que respetes el plazo.

Lo que hace mal. El aplazamiento ordinario es caro: una TAE del 23,85 % sitúa a esta tarjeta de lleno en el terreno del revolving, el producto que más reclamaciones ha generado en España. La disposición de efectivo es de las peores líneas del folleto: 4,5 % con mínimo de 5 €, más el 100 % de la comisión del cajero ajeno, castiga especialmente al que saca poco dinero, que suele ser precisamente quien va justo. El 3,7 % por cambio de divisa la descarta como tarjeta de viaje. La ausencia total de cashback y de programa de puntos significa que la tarjeta no compensa el gasto de ninguna forma, y en 2026 hay alternativas gratuitas que sí lo hacen. Los seguros, aunque bienvenidos, son de nivel básico y no sustituyen a una póliza de viaje. Y la comisión de apertura de hasta 60 € de los servicios de aplazamiento es un coste fijo que puede disparar el precio efectivo de una financiación pequeña.

Para quién merece la pena (y para quién no)

Perfil 1: el pagador disciplinado que quiere una segunda tarjeta gratis. Sí, le merece la pena. Alguien que usa la tarjeta como medio de pago, liquida el total a fin de mes y nunca toca el aplazamiento obtiene aquí exactamente lo que busca: crédito operativo a coste cero, sin atarse a un banco y con buenas herramientas de control desde el móvil. Para reservas, compras online y respaldo de la tarjeta principal, cumple sin cobrar nada. Este es el perfil para el que la Click está bien diseñada.

Perfil 2: quien viaja fuera de la zona euro o busca recompensas. No. El 3,7 % de comisión por cambio de divisa convierte cada compra en el extranjero en un sobrecoste silencioso, y la ausencia de cashback y de puntos hace que el gasto no genere ningún retorno. Puede servir como tarjeta de respaldo en el viaje, guardada en la cartera por si falla la principal, pero no como la que uses para pagar allí. Y para sacar efectivo en el extranjero es directamente la peor opción de tu cartera, porque se suman el 4,5 % con mínimo de 5 €, la comisión del cajero y el recargo de divisa.

Perfil 3: quien piensa financiarse con ella o usarla como colchón de tesorería. No, y esta es la advertencia más importante del análisis. Con una TAE del 23,85 %, arrastrar saldo mes a mes con la cuota mínima es la forma más cara de endeudarse de las que están a mano de un consumidor medio: 1.000 € devueltos a 50 € al mes suponen unos 250 € de intereses. Si necesitas financiar una compra, compara antes con un préstamo personal, cuya TAE suele ser sensiblemente inferior. Y si ya tienes saldo revolving en otra tarjeta, esta no lo resuelve. La única excepción razonable es el plan de 3 meses sin intereses para compras de 85 € a 1.000 €, siempre que puedas asumir las tres cuotas sin apuros.

Cómo solicitarla

La solicitud se hace en línea desde la página oficial del producto, en wizink.es. No hace falta ser cliente del banco ni trasladar la nómina, y la concesión queda sujeta a la aprobación de WiZink tras su análisis de riesgo. Ten a mano tu DNI y la documentación de ingresos que te pidan durante el proceso.

Tres recomendaciones antes de firmar. Primera: descarga el folleto de tarifas y la información precontractual y comprueba en ellos las cifras de comisiones y de tipos, porque son el único documento vinculante. Segunda: revisa qué modalidad de pago queda marcada al contratar. La diferencia entre pago total a fin de mes y pago aplazado es la diferencia entre cero euros de intereses y una TAE del 23,85 %, y es una casilla que conviene verificar en el momento y volver a comprobar en la app después de recibir la tarjeta. Tercera: pregunta por el límite de crédito concedido y ajústalo a la baja si te parece alto; un límite generoso no es un premio, es la medida de cuánto puedes llegar a deber.

Si tras leer el contrato no tienes claro cómo se calculan los intereses del aplazamiento, no firmes. Un producto que no entiendes es un producto que acabará costándote más de lo que esperas.

Conclusión editorial

La WiZink Click es una tarjeta con dos caras muy distintas y conviene no confundirlas. Como medio de pago gratuito es de las propuestas más limpias del mercado español: cero euros de emisión y de mantenimiento, sin vinculación, sin gasto mínimo, con tarjeta virtual, con la posibilidad de encenderla y apagarla desde el móvil y con tres seguros de cortesía. En esa función, nuestra valoración es positiva y el plan de 3 meses sin intereses añade flexibilidad real sin coste.

Como producto de financiación, en cambio, es cara. Una TAE del 23,85 % en el aplazamiento, un 4,5 % con mínimo de 5 € por sacar efectivo y un 3,7 % por cambio de divisa la sitúan en la parte alta de los costes de uso, y la falta absoluta de cashback o de puntos significa que nada de ese gasto vuelve a tu bolsillo. Es una tarjeta para tener, no para deber.

Si te la planteas, plantéatela con esa condición: úsala pagando el total cada mes y será gratis; úsala aplazando y será uno de los créditos más caros de tu cartera.

Análisis actualizado en agosto de 2026 a partir del folleto de tarifas oficial y de las condiciones publicadas por el emisor.