La Tarjeta Revolut Metal no es una tarjeta de crédito. Es una tarjeta de débito de metal ligada al plan de suscripción Metal de Revolut: se paga todos los meses y solo gasta el saldo que tengas en la cuenta. Está pensada para quien viaja a menudo, cambia divisa y quiere salas VIP y seguro de viaje incluidos en el paquete. Nuestro veredicto: buen producto de viaje, coste fijo alto y ninguna función de crédito ni de aplazamiento de pagos.

Qué es esta tarjeta

La Tarjeta Revolut Metal es la tarjeta física del plan Metal, el escalón premium de la oferta de Revolut. El emisor legal en nuestro mercado es Revolut Bank UAB, Sucursal en España, y la tarjeta opera sobre la red Visa. En nuestra clasificación la encuadramos en la categoría Premium, pero conviene precisar de qué premium hablamos: es una tarjeta de débito, no una tarjeta de crédito ni una tarjeta de pago aplazado como las que dominan ese segmento en España.

La diferencia no es un matiz. Aquí no se contrata una tarjeta con una línea de crédito asociada: se contrata una suscripción mensual a un plan, y la tarjeta de metal es uno de los elementos que ese plan incluye, junto con el cambio de divisa, los seguros de viaje y el acceso a salas VIP. Todo lo que pagues sale del saldo disponible en la cuenta Revolut. Si el saldo llega a cero, la tarjeta deja de funcionar: no hay crédito del que tirar ni recibo que aplazar.

El segundo punto que conviene tener claro es quién está detrás. Revolut Bank UAB es una entidad con licencia bancaria lituana que opera en España a través de una sucursal, no un banco español con red de oficinas: la relación es íntegramente digital y el sistema de garantía de depósitos que ampara los fondos es el del país de origen del emisor, no el Fondo de Garantía de Depósitos español. Es una fórmula legítima y habitual en el mercado único europeo, pero conviene conocerla antes de domiciliar ahí el dinero del día a día.

Cuota anual y costes reales

Aquí aparece el primer problema serio de este producto, y no es el precio: es saber cuál es el precio. La ficha que manejamos recoge dos cifras que no cuadran entre sí. Por un lado, una cuota mensual de 13,99 €, que multiplicada por doce da 167,88 € al año. Por otro, una cuota anual de 191,88 €, que corresponde a una mensualidad de 15,99 €. Nuestra propia auditoría de datos marca la cuota mensual exacta como no confirmada en fuente oficial, así que no vamos a elegir una de las dos y presentarla como certeza.

Lo que sí puede dar por seguro el lector es el orden de magnitud: el plan Metal cuesta entre unos 168 € y unos 192 € al año, y ese dinero se paga mes a mes, se use la tarjeta o no. La cifra vigente hay que comprobarla en la página oficial de precios de Revolut, porque de ella depende todo el cálculo de rentabilidad que hacemos más abajo.

La ficha registra además un 0 € en el campo de cuota del primer año. Ese valor no encaja con un producto de suscripción que se cobra mensualmente y no debe leerse como «un año gratis»: si Revolut aplica algún periodo promocional, sus condiciones tienen que confirmarse en la página oficial antes de contratar.

En el resto de comisiones el producto es competitivo, con dos matices que pesan. El cambio de divisa es del 0 % de lunes a viernes, pero pasa al 1 % los fines de semana, cuando los mercados están cerrados: justo el momento en el que muchos viajeros concentran sus gastos. Y la disposición de efectivo es gratuita en el extranjero hasta 800 € al mes, con un 2 % (mínimo 1 €) a partir de ese límite.

ConceptoCondición
Cuota mensual del plan13,99 € según la ficha de tarifas; cifra no confirmada en fuente oficial
Cuota anual191,88 €, equivalente a 15,99 € al mes
Cuota del primer añoLa ficha registra 0 €, valor incoherente con una suscripción mensual: verificar en la página oficial
Cambio de divisa0 % de lunes a viernes; 1 % los fines de semana
Disposición de efectivo en el extranjero0 % hasta 800 € al mes; 2 % (mínimo 1 €) superado ese límite
Disposición de efectivo en EspañaNo detallada en la ficha: consultar el folleto de tarifas oficial
Comisión por demoraNo procede: al no haber crédito, no hay recibo que pueda demorarse
TIN y TAERevolut no publica estos datos; no procede en un producto de débito
Límite de créditoRevolut no publica ninguna cifra; no procede en un producto de débito
Tarjeta virtualDisponible según la ficha del emisor

TAE, TIN y pago aplazado

Esta sección se resuelve rápido, y la respuesta importa más que cualquier tipo de interés: la Tarjeta Revolut Metal no financia nada. En nuestra ficha, los campos de TIN, TAE, días sin intereses y límite de crédito figuran a cero, y ese cero no significa «0 %» ni «gratis»: significa que Revolut no publica ninguna cifra, sencillamente porque el producto no incorpora una línea de crédito a la que aplicarle un tipo.

En la práctica, con esta tarjeta no existe pago aplazado, ni modalidad revolving, ni fraccionamiento de compras, ni periodo de gracia. Cada pago se descuenta del saldo en el momento. Si necesitas aplazar una compra grande o llegar a fin de mes con el recibo de la tarjeta, este no es el producto: hace falta una tarjeta de crédito de verdad.

Conviene aclarar aquí un punto sobre el que circula mucha confusión. En España no existe un tipo máximo legal de TAE para las tarjetas de crédito. La referencia es la Ley de Represión de la Usura y la jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre revolving, que valora caso por caso si un tipo resulta notablemente superior al normal del dinero y desproporcionado según las circunstancias. Con la Revolut Metal ese debate ni siquiera se plantea, porque no hay intereses que pagar. Es, sin duda, la mayor protección que ofrece el producto.

Sí procede otro ejemplo numérico, el que de verdad decide si esta tarjeta compensa: el umbral de rentabilidad de la cuota. Con un coste anual de 167,88 € y un cashback máximo del 1 % en pagos internacionales, harían falta unos 16.788 € de gasto internacional al año, alrededor de 1.399 € al mes, solo para recuperar la suscripción por la vía del cashback. Si la cuota aplicable resulta ser la de 191,88 €, el listón sube a 19.188 €. Y si el gasto se hace dentro de Europa, donde la ficha apunta a un cashback en torno al 0,1 %, la cifra se vuelve sencillamente inalcanzable para un particular. Los porcentajes exactos de cashback por región no están publicados oficialmente, así que el cálculo es orientativo: sirve para dimensionar el problema, no para prometer un resultado. La conclusión práctica es que esta cuota no se recupera con el cashback, sino con el ahorro en divisa y con los seguros.

Ventajas principales

El argumento de verdad de este plan no es el cashback: es el cambio de divisa sin comisión de lunes a viernes. Para quien viaja fuera de la zona euro o compra en comercios que facturan en otras monedas, ahí está el grueso del ahorro, y es donde la cuota se justifica o no. El 1 % de los fines de semana es la letra pequeña que conviene llevar apuntada.

El paquete de seguros es el segundo pilar y el apartado mejor documentado de toda la ficha:

  • Seguro de viaje en el extranjero, con asistencia médica hasta 10.000.000 €.
  • Cobertura dental de emergencia hasta 300 €.
  • Seguro de cancelación e interrupción de vuelos.
  • Cobertura de equipaje perdido, dañado o retrasado.
  • Seguro de responsabilidad civil hasta 1.000.000 €.
  • Cobertura extensible al cónyuge y a familiares directos.

Contratar por separado una póliza equivalente para toda la familia tiene un precio que, para un viajero frecuente, se acerca al de la cuota anual del plan: ahí está buena parte del valor real. Como en cualquier seguro, mandan las exclusiones, los límites por siniestro y los días máximos de viaje cubiertos, así que hay que leer el condicionado antes de contar con ellos.

A eso se suman el acceso a salas VIP en aeropuertos —la ficha no detalla cuántas visitas incluye ni si cubre acompañantes, así que conviene comprobarlo—, la disposición de efectivo sin comisión hasta 800 € al mes fuera de España y el programa de puntos RevPoints, canjeables por Avios, millas Flying Blue, alojamientos y tarjetas regalo. Para quien acumula Avios de forma sistemática, ese canje puede valer bastante más que el cashback nominal.

En el uso diario, la tarjeta es contactless, admite tarjeta virtual y funciona con Apple Pay y Google Pay. Según la ficha, la cuenta opera también con Bizum, algo nada trivial en un emisor no español y que resuelve el pago entre particulares dentro de España. Sobre el cashback, seamos precisos: hasta un 1 % en pagos internacionales y en torno a un 0,1 % en Europa, sujeto a límites y con los porcentajes exactos por región sin publicación oficial. Es un extra, no una razón para contratar.

Requisitos para solicitarla

Revolut no publica ningún requisito de ingresos para el plan Metal. El cero que aparece en ese campo de nuestra ficha no significa «sin requisito»: significa que la entidad no difunde ninguna cifra. Ahora bien, al tratarse de un producto de débito sobre saldo, el alta no pasa por el estudio de solvencia que sí haría un banco español antes de conceder una tarjeta de crédito: no hay consulta de la CIRBE del Banco de España, ni justificantes de nómina, ni análisis de capacidad de pago o de estabilidad laboral. Lo que hay es un proceso de verificación de identidad y de residencia dentro del alta de la cuenta.

Eso hace el producto accesible para perfiles a los que una tarjeta de crédito premium clásica cerraría la puerta: autónomos con ingresos irregulares o recién llegados sin historial en España. La contrapartida es simétrica: al no haber crédito, tampoco se construye historial crediticio con esta tarjeta.

La ficha no recoge la lista concreta de documentación exigida, de modo que hay que consultarla en la página oficial de Revolut antes de empezar el alta.

RequisitoCondición
Edad mínima18 años
Ingresos mínimosRevolut no publica ninguna cifra
Análisis de riesgo crediticioNo procede: producto de débito sobre saldo
Límite de créditoNo procede; Revolut no publica ninguna cifra
Producto asociadoCuenta Revolut con suscripción al plan Metal
DocumentaciónNo detallada en la ficha: consultar la página oficial del emisor

Puntos fuertes y débiles

Lo que hace bien. El cambio de divisa al 0 % en días laborables es una ventaja real y medible para quien gasta fuera de la zona euro. El paquete de seguros es amplio, está bien documentado y se extiende al cónyuge y a familiares directos, lo que multiplica su valor en un viaje en familia. La disposición de efectivo sin comisión hasta 800 € al mes fuera de España cubre de sobra el uso normal de unas vacaciones. Y hay una virtud que rara vez se cuenta: al gastar solo el saldo disponible, es imposible acabar debiendo dinero a la tarjeta.

Lo que hace mal. El coste fijo es alto y no admite matices: entre 168 € y 192 € al año que se pagan se viaje o no se viaje. El cashback, que es como se vende el producto, resulta marginal fuera de los pagos internacionales y sus porcentajes exactos por región no están publicados; para una tarjeta que se comercializa precisamente por el cashback, esa opacidad es un problema en sí misma. Y el precio tampoco es del todo transparente: nuestra auditoría no ha podido confirmar la mensualidad exacta en fuente oficial.

El 1 % de comisión de cambio en fin de semana penaliza justo cuando más se gasta viajando. Y la limitación de fondo es que no es una tarjeta de crédito: no permite aplazar, no construye historial y es habitual que hoteles y empresas de alquiler de coches exijan una tarjeta de crédito para la preautorización de la fianza y no acepten débito. Quien viaje solo con esta tarjeta puede encontrarse con ese muro en el mostrador.

Para quién merece la pena (y para quién no)

El viajero frecuente fuera de la zona euro. Es el perfil para el que se diseñó el plan. Si vuelas varias veces al año, pagas en libras, dólares o cualquier moneda que no sea el euro, sacas efectivo en destino y usarías las salas VIP, la cuenta sale a favor sin necesidad de cashback: el ahorro en divisa, el seguro de viaje familiar y las salas compensan por sí solos los 168–192 € anuales. Haz el cálculo con tu gasto real en divisa del año pasado; si no llega a unos pocos miles de euros, un plan inferior te dará casi lo mismo por bastante menos.

Quien compra casi todo en España y en euros. Para este perfil la respuesta es no, y sin demasiado margen de duda. El cambio de divisa al 0 % no le aporta nada porque no cambia divisa; el cashback europeo, en torno al 0,1 % según la ficha, es irrelevante; y el seguro de viaje solo se activa viajando. Estaría pagando unos 15 € al mes por una tarjeta de metal y por unas coberturas que no usa. Hay tarjetas de débito sin cuota que cubren ese uso exactamente igual de bien.

Quien necesita crédito. Si el objetivo es aplazar compras, fraccionar un gasto grande, disponer de un colchón hasta la nómina o construir historial crediticio en España, esta tarjeta no sirve para nada de eso, por muy premium que sea el metal. Tampoco es la opción para quien alquila coches con frecuencia y necesita una tarjeta de crédito para la fianza. Ese lector necesita una tarjeta de crédito clásica, y hará bien en comparar la TAE de varias antes de decidirse.

Cómo solicitarla

La contratación no es una solicitud de crédito, sino un alta de cuenta más una suscripción. El proceso se hace íntegramente desde la aplicación de Revolut: se abre la cuenta, se verifica la identidad, se elige el plan Metal y se pide el envío de la tarjeta física. No hay estudio de riesgo ni respuesta de aprobación crediticia que esperar, porque no se está pidiendo crédito. Las condiciones concretas, los pasos y la documentación exigida están en la página oficial del emisor: revolut.com/es-ES/metal.

Antes de dar el paso, dos comprobaciones que recomendamos en firme. La primera, el precio vigente: la mensualidad exacta no está confirmada en fuente oficial en nuestra ficha, así que hay que verla escrita en la página de precios de Revolut antes de suscribirse, no después del primer cargo. La segunda, las condiciones de baja: es una suscripción mensual y la ficha no detalla cómo ni cuándo puede cancelarse, ni qué ocurre con la tarjeta de metal si se baja de plan. Conviene saberlo de antemano.

Y una tercera, si el motivo para contratar son los seguros: pide el condicionado completo y léelo. Los límites anunciados son elevados, pero el valor real de una póliza está en las exclusiones, en los días máximos de viaje cubiertos y en la edad límite del asegurado, y nada de eso figura en la ficha comercial.

Conclusión editorial

La Tarjeta Revolut Metal es un buen producto de viaje vendido con el lenguaje de las tarjetas premium de crédito, y de ahí nacen casi todos los malentendidos. Quien la contrate esperando aplazar compras se llevará un chasco: es débito sobre saldo, sin TIN, sin TAE y sin pago aplazado. Quien la contrate porque viaja mucho fuera de la zona euro tiene delante un paquete coherente de divisa, seguros y salas VIP por un precio que, con gasto suficiente, se sostiene.

Lo que menos nos gusta no es el precio, sino la falta de transparencia alrededor del precio y del cashback: la mensualidad exacta no está confirmada en fuente oficial y los porcentajes de cashback por región no se publican. En un comparador eso no se puede tapar. Le damos un aprobado alto como tarjeta de viaje y un suspenso claro como sustituto de una tarjeta de crédito, que es justo lo que muchos lectores creen estar contratando.

Análisis actualizado en agosto de 2026 a partir del folleto de tarifas oficial y de las condiciones publicadas por el emisor.