La Tarjeta Inteligente EVO ya no se comercializa: EVO Banco (Grupo Bankinter) dejó de ofrecerla en agosto de 2026 y la marca se ha extinguido. Si la llevas en la cartera, este análisis te sirve para saber qué tienes entre manos; si buscabas contratarla, ya no es una opción. Fue una Visa 2 en 1 —débito y crédito en el mismo plástico—, gratuita con la Cuenta Inteligente y con seguros de viaje incluidos. Nuestro veredicto: buena tarjeta para el gasto diario, mal producto para aplazar.
Qué es esta tarjeta
La Tarjeta Inteligente EVO era el plástico asociado a la Cuenta Inteligente de EVO Banco, entidad que hoy forma parte del Grupo Bankinter. Se emitía sobre red Visa y se encuadraba en la categoría Classic: producto de uso diario, sin pretensiones premium y sin acceso a salas VIP de aeropuerto.
Su rasgo distintivo era el formato 2 en 1: una única tarjeta que funcionaba como débito y como crédito, de manera que el titular elegía en cada compra —o desde la app— con qué modalidad quería pagar. Esa dualidad evitaba llevar dos plásticos y permitía usar la misma tarjeta para el gasto corriente y para las compras que interesaba aplazar.
El posicionamiento era transparente: fidelizar al cliente de la Cuenta Inteligente. La tarjeta no se vendía como producto estrella por sí sola, sino como una pieza más de un paquete de banca digital sin comisiones. De ahí que su coste dependiera por completo de que el titular mantuviera esa cuenta abierta y operativa. Es un diseño habitual en la banca digital española, y también su principal servidumbre: el producto barato solo es barato mientras sigas dentro del ecosistema.
EVO Banco dejó de comercializarla en agosto de 2026 y la marca ha quedado extinguida dentro del grupo. Según la propia ficha del emisor, su relevo comercial es la tarjeta de crédito de Bankinter.
Cuota anual y costes reales
Aquí estaba el argumento de venta más sólido de la tarjeta y, a la vez, su letra pequeña. La cuota anual era de 0 € —tanto el primer año como los siguientes— y no había cuota mensual, pero esa gratuidad estaba condicionada: sin la Cuenta Inteligente asociada, el titular pagaba 34 € de comisión de renovación al año. No es una cuota simbólica en el segmento Classic, donde la competencia digital española lleva años ofreciendo tarjetas de crédito sin condiciones de vinculación.
En el resto de conceptos, la tarjeta se comportaba bien. Las disposiciones de efectivo no tenían comisión en los cajeros propios de EVO ni en su red asociada. En otros cajeros nacionales la retirada era gratuita solo a partir de 200 €, un umbral alto que penalizaba precisamente al que necesita sacar 20 o 40 € un domingo. El importe exacto que se cobraba por debajo de ese umbral no consta en la ficha y debe consultarse en el folleto de tarifas oficial.
Las compras en divisa extranjera no soportaban comisión (0%), aplicándose el tipo de cambio del banco. Es un punto a favor real para quien viaja o compra en webs fuera de la zona euro, siempre con la cautela de que el tipo de cambio aplicado por la entidad no es un dato publicado y puede llevar su propio margen implícito.
La comisión por impago o demora no figura en la ficha. No damos ninguna cifra: quien tenga la tarjeta activa debe consultarla en el folleto de tarifas oficial de EVO Banco, que es el documento con validez contractual.
| Concepto | Coste según la ficha |
|---|---|
| Cuota anual con la Cuenta Inteligente | 0 € |
| Cuota anual sin la Cuenta Inteligente | 34 € de renovación |
| Cuota del primer año | 0 € |
| Cuota mensual | 0 € |
| Disposición de efectivo en cajeros propios y red asociada | 0% |
| Disposición de efectivo en otros cajeros nacionales | Gratuita desde 200 € |
| Compras en divisa extranjera | 0% (se aplica el tipo de cambio del banco) |
| TIN del pago aplazado | 18,36% |
| TAE del pago aplazado | 19,99% |
| Comisión por impago o demora | No consta en la ficha: consultar el folleto de tarifas oficial |
TAE, TIN y pago aplazado
La tarjeta permitía dos formas de pagar. La primera, a fin de mes sin intereses, con un TIN y una TAE del 0%: se acumulaban las compras del periodo y se cargaban de una vez, sin coste financiero. La segunda, el pago aplazado, con un TIN del 18,36% y una TAE del 19,99%.
Conviene entender qué hay detrás de esos dos números, porque no son dos cosas distintas: el TIN del 18,36% equivale a un 1,53% mensual (18,36 ÷ 12), y capitalizar ese 1,53% durante doce meses da exactamente el 19,99% de TAE. Dicho de otro modo, la diferencia entre ambos tipos se explica solo por el efecto del interés compuesto mensual: no hay comisiones adicionales escondidas dentro del cálculo de la TAE. Es una coherencia que se agradece y que no todas las fichas del mercado ofrecen.
Ejemplo numérico. Sobre un saldo aplazado de 1.000 €, el primer mes generaría alrededor de 15,30 € de intereses (1.000 € × 1,53%). Si ese saldo se mantuviera constante durante un año entero, el coste financiero rondaría los 200 €, aplicando la TAE del 19,99%. Es la aritmética del revolving: mientras las nuevas compras reponen lo que amortizas, la deuda no baja y los intereses siguen corriendo.
Sobre la legalidad de ese tipo, hay que ser preciso. En España no existe un tipo máximo legal de TAE para tarjetas de crédito. El marco de referencia es la Ley de Represión de la Usura de 1908 y la jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre revolving, que compara la TAE aplicada con el tipo medio de ese mismo tipo de operaciones publicado por el Banco de España para decidir, caso por caso, si un contrato es usurario. Una TAE del 19,99% no es ilegal por sí misma, pero sí sitúa a esta tarjeta en el terreno donde esa discusión se plantea.
Un apunte de transparencia: la ficha registra un periodo sin intereses de 5 días, una cifra que encaja mal con la promesa de "pago a fin de mes sin intereses". Antes de dar por hecho cualquier calendario de liquidación, el titular debe verificarlo en el folleto de tarifas oficial.
Ventajas principales
Empecemos por lo que no tenía, porque marca el perfil del producto: la Tarjeta Inteligente EVO no ofrecía cashback ni programa de puntos. Ni un céntimo de devolución por compra, ni millas, ni catálogo de canje. Quien buscara rentabilizar el gasto nunca encontró aquí su tarjeta.
Lo que sí incluía, y sin coste adicional, era un paquete de seguros de viaje notable para una Classic gratuita:
- Seguro de accidentes en viaje, con cobertura de hasta 200.000 € pagando el viaje a crédito y hasta 50.000 € pagándolo a débito.
- Asistencia en viaje para retrasos, cancelaciones y pérdida de equipaje, con un límite de hasta 150 €.
- Asistencia médica y hospitalaria en el extranjero.
- Responsabilidad civil en el extranjero, con cobertura de hasta 90.000 €.
Merece la pena subrayar el matiz de los 200.000 €: la cobertura máxima solo se activaba pagando a crédito. Pagar a débito la reducía a la cuarta parte. Es el tipo de condición que casi nadie lee y que decide si un seguro sirve o no cuando hace falta.
En el apartado tecnológico, la tarjeta estaba bien resuelta y a la altura de lo que se espera de un banco digital: contactless, tarjeta virtual para compras en internet, Apple Pay, Google Pay y compatibilidad con Bizum. Sumado al 0% en divisa extranjera y al formato 2 en 1, el conjunto funcionaba con solvencia como tarjeta de uso diario. Lo que nunca fue es una tarjeta de recompensas, y el emisor tampoco la vendió como tal.
Requisitos para solicitarla
Este apartado es ya histórico: la tarjeta no admite nuevas solicitudes. Aun así, conviene dejar constancia de las condiciones que se exigían, porque explican para quién estaba pensada.
La edad mínima era de 18 años. En cuanto a los ingresos mínimos, EVO Banco no publicaba ninguna cifra, y no vamos a inventarla: la aprobación dependía del análisis de riesgo de la entidad, que en España valora el historial de endeudamiento registrado en la CIRBE del Banco de España, la capacidad de pago del solicitante y la estabilidad de sus ingresos. El límite de crédito tampoco era un dato publicado: no había horquilla oficial mínima ni máxima, y se fijaba de forma individual.
El requisito realmente determinante no era económico sino comercial: abrir y mantener la Cuenta Inteligente. Sin ella, la tarjeta seguía siendo posible, pero con 34 € anuales de renovación.
| Requisito | Condición |
|---|---|
| Edad mínima | 18 años |
| Ingresos mínimos | EVO Banco no publica ninguna cifra; decide el análisis de riesgo |
| Límite de crédito | No publicado por el emisor; se fija caso por caso |
| Cuenta asociada | Cuenta Inteligente, para evitar los 34 € de renovación |
| Estado de comercialización | Descatalogada desde agosto de 2026 |
Puntos fuertes y débiles
El mayor acierto de esta tarjeta fue la simplificación. Un solo plástico para débito y crédito, con la elección de modalidad en manos del usuario, resuelve un problema real y lo hace mejor que llevar dos tarjetas y equivocarse de una. A eso se sumaba una estructura de comisiones limpia en lo cotidiano: sin cuota, sin coste en divisa extranjera y sin comisión en la red de cajeros propia. Y los seguros de viaje, con esas coberturas, eran generosos para un producto que no cobraba nada al cliente vinculado.
El primer punto débil es de diseño comercial: la gratuidad no era incondicional. Estaba atada a mantener una cuenta concreta, y ese tipo de vinculación convierte una tarjeta "gratis" en una tarjeta gratis mientras sigas siendo cliente de otra cosa. El día que cerrabas la cuenta, aparecían 34 € al año.
El segundo es el coste del aplazamiento. Una TAE del 19,99% es cara, y lo es más en un producto que presume de no cobrar comisiones: la entidad no ganaba dinero con la cuota, lo ganaba con el crédito revolvente. Quien usara la tarjeta como el emisor la anunciaba —pagando a fin de mes— no pagaba nada; quien la usara como fuente de financiación pagaba mucho.
El tercero es la ausencia total de retorno. Sin cashback y sin puntos, el gasto no devolvía nada. Y el cuarto, menor pero molesto, el umbral de 200 € para retirar gratis en cajeros ajenos, que deja fuera precisamente las retiradas pequeñas y urgentes.
Para quién merece la pena (y para quién no)
Aunque ya no pueda contratarse, sigue siendo útil saber a qué perfil servía —y a cuál no— porque muchos titulares aún la conservan activa y deben decidir cómo usarla.
Perfil 1: el cliente vinculado que paga a fin de mes. Es el perfil para el que la tarjeta se diseñó y el único que la exprimía de verdad. Tiene la Cuenta Inteligente, liquida el saldo íntegro cada mes y nunca toca el aplazado. Coste total: cero euros. Para él, la tarjeta fue —y sigue siendo, mientras esté vigente— un producto sensato: sin cuota, sin recargo en divisa y con seguros de viaje incluidos. Su única renuncia es el retorno por gasto, que nunca existió.
Perfil 2: el viajero ocasional con cuenta en EVO. El 0% en compras en divisa extranjera y el paquete de asistencia en el extranjero —médica, responsabilidad civil hasta 90.000 €, incidencias de equipaje hasta 150 €— dan valor real en dos o tres viajes al año. Con una condición que hay que interiorizar: para activar la cobertura de accidentes de hasta 200.000 € el viaje debe pagarse a crédito, no a débito. Lo que no tendrá es acceso a salas VIP, que esta tarjeta nunca ofreció.
Perfil 3: quien necesita financiar o busca recompensas. Para ambos, esta tarjeta era y es una mala elección. Si la intención es aplazar compras de forma habitual, un TIN del 18,36% y una TAE del 19,99% convierten cualquier saldo arrastrado en una bola difícil de detener: un préstamo personal negociado con el banco suele salir bastante más barato. Y si lo que se busca es que el gasto devuelva algo, aquí no hay nada que buscar: cero cashback, cero puntos.
Cómo solicitarla: qué ocurre ahora que no se comercializa
No es posible solicitarla. EVO Banco retiró la Tarjeta Inteligente EVO del mercado en agosto de 2026 y la marca ha quedado extinguida dentro del Grupo Bankinter, de modo que no hay proceso de contratación abierto, ni online ni en oficina.
Si ya eres titular, lo razonable es hacer tres comprobaciones. Primera: confirmar con el banco hasta cuándo mantiene la tarjeta operativa y qué ocurre en la próxima renovación, porque una tarjeta descatalogada puede seguir funcionando durante meses o dejar de emitirse a su vencimiento. Segunda: revisar si tus seguros de viaje siguen vigentes y en qué condiciones, ya que están ligados al producto. Y tercera: si tienes saldo aplazado, atenderlo cuanto antes, porque el TIN del 18,36% y la TAE del 19,99% siguen corriendo con independencia de que la tarjeta ya no se venda.
La alternativa del propio emisor es hoy la tarjeta de crédito de Bankinter, el grupo al que pertenece EVO Banco. No tenemos en esta ficha sus condiciones, así que no las damos por buenas: cuota, tipos y coberturas deben contrastarse en el folleto de tarifas oficial de Bankinter antes de dar ningún paso. La página de producto histórica de la tarjeta sigue accesible en evobanco.com, únicamente como referencia documental.
Conclusión editorial
La Tarjeta Inteligente EVO fue un producto honesto dentro de sus límites, y esos límites eran estrechos. Hizo bien lo que prometía: no cobrar al cliente vinculado, no penalizar las compras en divisa extranjera, incluir unos seguros de viaje por encima de lo esperable en una Classic gratuita y ahorrar un plástico gracias al formato 2 en 1. Con un 4 sobre 5 en nuestra valoración, se ganó su sitio entre las tarjetas de uso diario de la banca digital española.
Sus defectos, sin embargo, no eran menores. La gratuidad dependía de mantener la Cuenta Inteligente, y sin ella aparecían 34 € anuales. No devolvía nada por el gasto. Y la financiación era cara: una TAE del 19,99% es el precio que paga quien usa mal una tarjeta que solo sale gratis si se paga a fin de mes.
Que ya no se comercialice cambia el enfoque, no la utilidad de los datos. Para el titular actual, la recomendación es sencilla: úsala pagando a fin de mes, no arrastres saldo aplazado y confirma con el banco su vigencia y la de sus seguros. Para quien busque una tarjeta nueva, este análisis sirve de vara de medir, no de destino.
Análisis actualizado en agosto de 2026 a partir del folleto de tarifas oficial y de las condiciones publicadas por el emisor.